Ahora es seguro que me hago viejo. Tengo esto en casa, no puedo jugar y NO ME IMPORTA.
Es decir, si, me importa, obviamente, pero no estoy fibrilando en el suelo mientras suelto espuma por la boca como me hubiera pasado hace solo unos años.
Diablo III se acerca. No podré jugarlo en una temporada larga, y me mirará desde la estantería diciendo Eh, tu, tssssss, si, te estoy hablando a ti… Debo ser fuerte. Debo ser fuerte. Sigh ¿a quien quiero engañar?
Resulta que hace unos días que ha aparecido la intro del Diablo III, vortice espaciotemporal en forma de videojuego que me va a hacer desaparecer de la vida pública, y no me he enterado hasta hoy que he decidido echarle una ojeada a mondopixel (una vergüenza, lo sé).
El pasado 29 de Junio se cumplieron 10 años de uno de los juegos que más horas de diversión me han dado. Bueno, y que me siguen dando, que coño. Al menos hasta que salga el III.