Supongo que se habrán preguntado ustedes ¿Que hará este idiota sin leer nada en todo este tiempo, con la cantidad de cosas bellas que tiene esperando?. Pues si, yo también me lo he preguntado, la verdad, pero la ocupación es lo que tiene que te roba el tiempo de lo que de verdad importa. El caso, es que, por motivos que tampoco vienen al caso, el deber me ha mantenido alejado de la tinta más de lo que me gusta, y, claro, luego vienen las prisas y tratar de recuperar el tiempo perdido.
De modo que en esas estamos. A la que me descuidé, decidí probar El caso Jane Eyre pensado, iluso de mí, que podría dejarlo cuando quisiera, que controlaba, y eso. Cuatro novelas después, digamos simplemente, que lo que escribe Fforde es droga dura. Mierda de la buena, de la que si hace falta venderás un riñón y tu colección de vinilos para conseguir otra dosis.
Lecturas recientes. El caso Jane Eyre, de Jasper Fforde. Desde reyes aguantando sin abrirlo por culpa del dichoso master. Ha sido liberarme y lanzarme a por él. Créanme si les digo que hacía tiempo que no leía nada con tanta voracidad, casi con placer culpable, del de bajarte del metro y quedarte sentado en la estación para leer otro poquito. Y que bien me ha sentado.
Es cierto que el tema de atravesar la barrera que separa realidad y ficción escrita ha sido tratada extensamente con anterioridad, desde La historia interminable hasta La biblioteca de Turpin, por poner dos ejemplos diferentes, pero esa habilidad para combinarlo con elementos tan dispares como viajes en el tiempo, paradojas, vampiros y una sociedad organizada alrededor del culto a lo escrito forman un universo propio magistral.
Menos mal que tengo los dos siguientes.
Portada de En las fronteras, editado en 1988.
Como una visión de futuro anticipada por Christin y Mézières, llega una crisis. Un sistema que parecía consolidado literalmente para toda la eternidad es vuelto del revés, y nuestros héroes no tienen más remedio que tratar de adaptarse como pueden mientras la vida les lleva a la deriva.
Portada de Los espectros de Inverloch, 1984.
No es la mejor portada, la verdad, pero el interior es canela fina. Una historia en dos partes que lo cambiará TODO. La posibilidad de no constreñirse al formato de un solo album permite que la historia respire con un ritmo propio desde la misma introducción, con una duración inusual. Regresan viejos conocidos y se presentan nuevos como el coronel Tloc, jefe de policía de Rubanis.
Proseguimos el especial Valerian y Laurelina con una disculpa. Se me pasó por alto que en el tomo 3 de la recopilación se encontraban los dos primero álbumes de la serie. Culpa mía por fiarme del orden de edición patrio (Jamás entenderé éstos cambios en la ordenación, igual que con cerebus)
Esta portada corresponde a Los malos sueños, la primera aparición de Valerian y Laureline. Viajes en el tiempo hasta la edad media, magos y sortilegios. El locurón.
Se publicó originalmente en la revista pilote entre 1967 y 1968.
Al final el mundo del mañana resultó más vulgar de lo previsto. O puede que aun no sea el mundo del mañana.
(Source: dredlocks)
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Me van a tener ustedes que perdonar la ausencia de la semana pasada. Por motivos laborales he tenido que realizar una incursión en la gélida alsacia que me ha tenido incomunicado. Eso sí, a cambio he podido asistir a un curso en el que visto grandes máquinas robotizadas y he manejado palabras como “nanopartículas” y “ferrofluido”, así que, ni tan mal.
Para compensar la ausencia, aquí les dejo los trailers de las dos últimas peliculas que pude ver en phenomena antes de mi exilio. Ése día fue un completo regreso a mi infancia.
Y ahí me tendrán todos los días como un clavo menos el domingo que me voy de viaje, maldita sea. La señora Usagi en cambio no se piensa perder ni un solo pase. Y las entradas obran en nuestro poder.
6 notes View comments (via fluzo)
Es cierto que no inventa la rueda, y que lo de ver una peli en la que viajan al pasado a una época que HE VIVIDO e incluso RECUERDO me dio un cierto mal rollo viejuno. Pero sale John Cusack y el buen rato que buen rato que pasé no me lo quita nadie.